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Escenas de belén PDF Imprimir E-Mail

LAS ESCENAS DEL BELÉN  

El belén narra la historia del nacimiento de Jesús.

Esta narración arranca algunos años antes del nacimiento, con María y José, aún no desposados, en Nazaret. Sigue en Belén, donde de modo circunstancial, María dió a luz, y termina en Egipto, país al que la Sagrada Familia tuvo que huir para eludir las amenazas de Herodes.

 

PARTE 1ª.- NAZARET

Nazaret constituye el primer gran escenario del belén, pues en él vivían María y José.

Nazaret era un pueblo enclavado en una escarpada montaña; caracterizado por sus casas blancas, cuadradas, adornadas con celosías y construidas con piedra y revoque.

En aquella época tenía unos 120 habitantes, y aproximadamente 30 casas. Era un humilde pueblo ignorado por los hombres, y sin embargo fue el elegido por Dios para comenzar la historia de Jesús.

Las gentes de Nazaret (como del resto de Palestina) soñaban con muy variados destinos. Algunos imaginaban que pronto vendría un imperio universal bajo el mandato de un Mesías conquistador, que impondría su voluntad por la fuerza; otros ansiaban unas normas basadas en el amor y la honestidad. El futuro era el tema central de conversación entre aquellos hombres. Esta incertidumbre constituía un rasgo característico de su personalidad como pueblo.

Las casas en Nazaret tenían dos partes: una inferior y otra superior. En la superior, que era donde se habitaba, el suelo estaba cubierto de esteras y, en las paredes, había una serie de vasares donde se guardaba las mantas. La parte inferior se utilizaba como almacén, telar o pequeño taller; solían también estabular algunas cabras para disponer de leche.

Nazaret estaba situada cerca de un camino de mar que venía de Egipto y llevaba a Damasco. Esta ruta era recorrida por numerosas caravanas. Pasaba también cerca de Nazaret el camino de Oriente, que, desde el mar, conducía a los comerciantes a lejanas tierras.

En dirección a Occidente se alcanzaba el Mediterráneo, por el que los barcos navegaban hasta Egipto, Grecia y Roma. Aún siendo pues una pequeña ciudad, Nazaret constituía un importante lugar de paso de mercaderías y personas.


CARPINTERÍA DE JOSÉ

En el momento representado (Ref 1226) (Ref 12.5920) , José es un hombre todavía soltero, aunque ya comprometido con María. En aquella época, el compromiso matrimonial entre dos personas se regía escrupulosamente por curiosas costumbres y complicadas normas. Los padres o tutores de la novia se ponían de acuerdo con la casamentera del pueblo para que se dirigiera al novio -habitualmente a través de un rabino- y así poder prometerle a su hija. Este compromiso solía tener lugar un año antes del casamiento.

Los desposorios (Ref 35.9924) (Ref 1716) se refrendaban ante un escribano, personaje imprescindible en los pueblos de Judea de aquella época, el cual extendía ante dos testigos el contrato de matrimonio, el Ketuba. Siguiendo esta tradición José y María se desposaron.


LAS HERRAMIENTAS

Podemos encontrar entre las herramientas típicas de la época, el yunque (Ref 0239), las pinzas de herrero, el punzón, el clavo, la cizalla, la azuela, la maza, la sierra de mano (Ref 0247), las tenazas, el cepillo, la plana, el taladro de arco , la muela de agua para afilar distintas herramientas o la espátula de albañil. Entre los instrumentos de origen romano destacan el cincel, la gubia y la cabeza de martillo.


LA FIGURA DE JOSE (Ref 1303)

José era considerado un artesano de cierta posición. Procedía además de una distinguida familia, era descendiente directo del rey David.


LA FIGURA DE MARÍA (Ref 1303)

María es la madre de Jesús. De ella pocos datos conocemos, salvo que según los Apócrifos es hija de Joaquín y Ana y que podría haber nacido en Séforis según unos, o bien en Jerusalén.

Todo el resto de conocimiento de la vida de María va unido a la vida de Jesús, a quien siguió en sus andaduras por Tierra Santa. Podemos suponer que la vida de María se desarrollaba de igual manera que la del resto de mujeres de Galilea.

En aquellos tiempos, el trabajo del ama de casa comenzaba con la salida del sol. Desayunaban un poco de pan y requesón. Después acudían, portando un cántaro de barro, al pozo o fuente comunal, donde se encontraban con las demás mujeres y sus hijos (Ref 1038). Después de llenar el cántaro de agua fresca, regresaban a casa.

Entonces realizaban una importante tarea doméstica: cocer el pan
(Ref 0309) .Para ello tomaban cebada en grano de una tinaja, y la molían con dos piedras. Esa harina se pasaba a un gran cuenco, luego se añadía agua y una pequeña porción de masa fermentada del día anterior, que se utilizaba como levadura.

Los días de fiesta, o en ocasiones extraordinarias, añadían hierbabuena, comino o canela para darle un sabor especial al pan, que solía tener una forma redondeada, y plana, como un disco.

Tejer (Ref 1277) era otro de los trabajos que realizaban las mujeres. Esta tarea solía llevarse a cabo en el atrío de la casa o en la terraza, por ser los lugares con más luz y más brisa. El telar estaba compuesto de troncos y pesas de barro.


LA FUENTE DE MARÍA

La fuente de María era antiguamente conocida como Guihom. Se trata de una fuente de Nazaret a la cual acuden las mujeres y los niños para acarrear el agua, con los típicos cántaros.

La mujer en aquella época debía solicitar el permiso del marido para realizar prácticamente cualquier actividad. Entre las tareas cotidianas que un ama de casa tenía que realizar, se encontraba la de proveerse de agua. Para ello acudía a las fuentes comunales, donde llenaba sus cántaros. Tal era el motivo por el que la fuente (Ref 2122 )-al igual que el pozo (Ref 2277) y el lavadero (Ref 2607)- constituían los únicos lugares donde ellas podían acudir libremente , sin necesidad de pedir permiso a su marido.

Eran pues importantes espacios de relación social para las mujeres, fuera del ámbito doméstico.


LA ANUNCIACIÓN A MARÍA (Ref 35.9916) (Ref 1225)

Dios envía al Arcángel Gabriel (que en hebreo significa "enviado de Dios") al pequeño pueblo de Nazaret.

Siguiendo la tradición judaica, Gabriel es representado como un joven de aspecto normal, que saluda a María y le anuncia que va a ser la Madre de Jesús. La Virgen se siente turbada. Es una joven de 18 años de edad, que aún no está casada, sino sólo comprometida con José.

El Ángel le anuncia que su concepción será obra del Espíritu Santo, y que ella dará a luz a un Niño de nombre Jesús, que salvará a su pueblo del pecado, y que reinará por siempre en la casa de David; y que no tendrá fin su reino. María acepta la palabra del Ángel. Fue así como la Virgen supo que tendría un Hijo de origen divino, que sería el Mesías.


EL EMPADRONAMIENTO (Ref 1715 )

En virtud del edicto del César Augusto -mencionado por San Lucas, y promulgado en los tiempos en que Quirino era gobernador de Siria- los soldados romanos (Ref 20.9919) (Ref 0194) (Ref 15.5925) (Ref 1227-1) subidos a sus carros y acompañados por un pregonero, recorrían Palestina anunciando que todo judío debía empadronarse en el lugar de donde era originario.

El pueblo judío, convencido de que sólo debía acatar las leyes de Dios, nunca aceptó con agrado la dominación romana y tuvo que cumplir a regañadientes el edicto que les obligaba a empadronarse.

José, que ya estaba casado con María, pertenecía a la familia de David. Por ello, tuvo que abandonar Nazaret y dirigirse a Belén. Esto suponía un largo y duro viaje por caminos estrechos y peligrosos. Nadie podía pensar que viviendo María en Nazaret y habiendo llegado a tan avanzado estado de gestación, su hijo fuera a nacer lejos de esa ciudad. El edicto convirtió la profecía de Miqueas en realidad:"y tú Belén, tierra de Judá, no eres la más pequeña, porque de ti nacerá el que será Señor y dominador en Israel..."

 

PARTE 2ª.- BELÉN

Su nombre completo era Belén Efratá. Belén significa "casa de pan"; y el vocablo Efratá, significa "fecunda". La profecía de Miqueas anunciaba que de Belén Efratá, habría de salir aquel que había de dominar a Israel, profetizando el nacimiento de Jesús, el Mesías.

Belén debía su relevancia a su proximidad a Jerusalén. Cuando la Ciudad Santa recibía más gentes de las habituales, como, por ejemplo, en la época de los empadronamientos, gran cantidad de judíos acudían a localidades cercanas para encontrar posada donde poder pasar la noche. Tal era el caso de Belén.

Su población superaba los 300 habitantes. La mayor parte de sus casas estaban construidas, al igual que las de Jerusalén, con piedra blanca hierosolimitana.

El empadronamiento obliga a José y María a abandonar Nazaret para viajar a Belén. María, ya cercano el día en que dará a luz, y José se acercan a la Puerta de Belén (ver imagen siguiente). La ciudad de Jerusalén se divisa a lo lejos, con las murallas que protegen el templo y el palacio de Herodes.

Esta escena muestra el momento en que María y José llegan a Belén. Observamos un torreón, elemento habitual en la arquitectura de la época, donde está la puerta o arco de entrada. Junto a ella se encuentra la guardia romana custodiando al escriba, que está sentado en el telonio recaudando impuestos.

 


JERUSALÉN

Jerusalén era, para el pueblo judío, la ciudad santa por excelencia. Tenía unos 40.000 habitantes. Era, para aquella época, una gran urbe. Sin embargo su población llegaba a multiplicarse por tres cuando tenía lugar alguna festividad señalada, como la Pascua, el Yon Kippur, o la fiesta de los Tabernáculos.

En la parte alta, donde vivía la gente adinerada, estaba situado el Palacio de Herodes. José y María divisarían el edificio del Sancta Santorum y las cuatro almenas de la famosa torre Antonia, situada al lado del gran Atrio de los Gentiles. Fue la sede del propio rey y de la guardia romana. Esta torre debe su nombre a la amistad que unió a Herodes con Marco Antonio, en honor del cual la edificó. La Torre Antonia es el lugar donde Pilatos celebró el juicio a Jesús.

Jerusalén tal como suponemos que la conoció Jesús. Está rodeada de almenas y murallas y a través de sus puertas abiertas, vemos las calles estrechas, los arcos, las caravanas de camellos y, sobre todo, el edificio conocido como Segundo Templo, construído por Herodes el Grande, y que tenía diversos atríos que lo circundaban. Se accedía a él subiendo quince escalones y atravesando la gran puerta de bronce, conocida como la puerta de Nicanor, que había sido traída desde Antioquía.


LA HERRERÍA (Ref 2152 L) (Ref 2154)

El oficio de herrero (Ref 15.5948.02) (Ref 1217) (Ref 0273-0)en aquella época, era uno de los más importantes, porque confeccionaba las herramientas de todos los demás: herraduras, armas, instrumentos de labranza (Ref 0251) y carpintería (Ref M0015), etc.

El herrero solía tener a sus órdenes un aprendiz, cuya labor consistía en mantener con un fuelle el fuego de la fragua siempre vivo, y ayudar a su patrón en las tareas más sencillas.


ALFARERIA (Ref 2662)

El oficio de alfarero (Ref 0232) (Ref 15.5908.09), al igual que el de herrero, era muy respetado socialmente, dada la obvia utilidad de su producción para la vida cotidiana: cántaros, ánforas (Ref 265/0), cacharros (Ref 0297), vasos, alcuzas, lebrillos...


Plaza de Belén.


EL LAVADERO (Ref 2607)

La escena del lavadero era una de las más cotidianas de la vida de aquel tiempo.

En los pueblos pequeños de Israel las mujeres lavaban la ropa (Ref 0204) (Ref 1204)en sus casas con barreños, o bien en charcas, ya que el agua no era muy abundante. Sin embargo en pueblos importantes, como Belén, existía un lavadero al que acudían las mujeres.


EL NACIMIENTO DE JESÚS (Ref 35.2001 ) (Ref 0120-0)

Ésta es la escena principal del belén. Junto a la Virgen María y San José y conforme a la descripción del evangelio de San Lucas, vemos al Niño envuelto en pañales. Dentro de la cueva están el buey y la mula.

Los pesebres (Ref F0014)solían estar hechos de masas de barro con un poco de cal, también había pesebres de madera con adobe.


LA ADORACIÓN DE LOS REYES MAGOS
(Ref 25.5917) (Ref 0212) (Ref 80031) (Ref 1204-0)

La escena de la Natividad ha quedado tradicionalmente unida a la imagen de los Magos. Debemos señalar que históricamente no fue así. El belén trata en todo momento de ser respetuoso con la historia, pero se ha buscado también la coincidencia con los grandes maestros de la pintura y con la tradición belenística. Ésta ha sido la razón por la que se ha representado la Adoración de los Magos en la cueva de la Natividad.


LA ANUNCIACIÓN A LOS PASTORES.
(Ref 25.5910) (Ref 1207) (Ref 0345-13)

Los pastores (Ref 1308) (Ref 1307) (Ref 0118-0) eran gentes socialmente mal considerada. Se les tenía por falsos, embusteros, ladrones. Sin embargo es a ellos a quienes se les aparece el Ángel de Dios, para anunciarles el nacimiento de su Hijo. Los pastores fueron los primeros que recibieron la Buena Nueva. El momento de ese anunciamiento es justamente el que podemos contemplar en esta escena.


EL GRAN PALACIO DE HERODES (Ref 2194) (Ref 2197)

Al oír Herodes (Ref 0295), rodeado por sus fieles soldados y consejeros, la profecía de Miqueas, en la que se anuncia el nacimiento del nuevo Rey, teme perder su trono como casi todos los gobernantes de la antigüedad. Para tratar de defender su trono por todos los medios, ordena a su guardia que degolle a todos los niños menores de dos años (Ref 1235) (Ref 1713) (Ref 20.5925).

 

 

PARTE 3ª.- EGIPTO

Egipto fue la provincia considerada como el granero de Roma. Era rica en multitud de productos que eran importados desde el puerto de El Cairo hasta el puerto de Ostia y desde allí transportados hasta la ciudad de Roma, capital del Imperio y capital del mundo.

Los vestidos egipcios se hacían con lino. La indumentaria de los hombres consistía en una especie de faldilla, en ocasiones plateada, y la de las mujeres, en una bata con anchas tiras en los hombros. Las familias ricas lucían vestimentas más sofisticadas. Egipto tiene un clima muy cálido, de modo que las ropas de abrigo se utilizaban por poco tiempo.

Todos los egipcios, sin distinción de edad o de sexo, eran portadores de numerosas joyas, anillos para la cabeza, pendientes, collares de muchas clases, sortijas, tobilleras, brazaletes... Los materiales empleados eran muy diversos: oro, plata, piedras semipreciosas, incluso conchas marinas y guijarros pulidos de vistosos colores.

Los egipcios creían en la existencia de numerosos dioses. Entre ellos cabe destacar a Bastet, diosa de la guerra; Neith, diosa de la guerra y de la caza; Thoth, diosa de la escritura y de los números o Hathor, diosa de las mujeres del cielo y de los árboles. Durante siglos, se tuvo a Amón como el más poderoso.

Al servicio de estas deidades se encontraban sacerdotes y sacerdotisas. Los dioses era poseedores de vastos territorios y de talleres, igual que los nobles.

Los templos o moradas de los dioses egipcios tienen idéntica estructura: se accede a ellos por una gran puerta; después de atravesar varios recintos muy amplios, se llega al santuario, donde la imagen del dios se encuentra sobre un altar.

A diario ofrecían a la deidad alimentos, ropas e inciensos. A las personas corrientes no se les permitía la entrada en el templo, pero los sacerdotes podían llevar sus mensajes a los dioses, solicitándoles ayuda y consejo. Durante la celebración de algunas festividades se colocaba la estatua divina sobre una pequeña embarcación dorada.


HUIDA A EGIPTO (Ref 1216) (Ref 35.9912)

La orden de Herodes pone en peligro la vida del Niño. José, advertido en sueños por el ángel (Ref 1229) (Ref 12.5918) , lleva a la familia a Egipto. Debió de ser un fatigoso y peligroso viaje.


EL DESCANSO EN LA HUIDA (Ref 35.9922)

Cuando se marcharon los Magos, el Ángel de Dios se apareció a José en sueños y le dijo que se levantara, tomara al Niño y a su Madre, huyeran a la tierra de Egipto y permanecieran allí hasta que él les avisase, porque Herodes había ordenado matar a todos los niños menores de dos años. José obedeció el mandato del Ángel.


 

La Sagrada Familia (Ref 1216-0), según San Mateo, vivió en Egipto unos años, hasta la muerte de Herodes el Grande, porque entonces el Ángel volvió a aparecer en sueños ante José y le dijo: levántate, toma al Niño y a su Madre y vuelve a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del Niño". Pero al oír José que Arquelao, hijo de Herodes, gobernaba en la tierra de Judea, tuvo miedo; y prevenido otra vez por el Ángel, se retiró a la región de Galilea y se estableció de nuevo en el pueblo de Nazaret, por lo que a Jesús se le llamó "el Nazareno", cumpliéndose así lo anunciado por el profeta: "...De Egipto llamaré a mi Hijo..."

 

 

Textos e imágenes extraídos del libro:
"Hace 2000 Años. Gran Belén de Bancaja".